martes, 17 de abril de 2018

Activación deportiva

No hay una única cualidad que defina a un buen deportista o equipo. Encontramos una variedad de habilidades necesarias para un buen rendimiento, las cuales deben usarse en su justa medida y de acuerdo a un óptimo nivel de activación.

La activación, o también llamada arousal (término inglés que significa alerta o incremento de la atención), "es una activación general fisiológica y psicológica del organismo, que varía en un contínuo que va desde el sueño profundo hasta la excitación intensa”, (Gould y Krane, 1992). Esto es, podemos definirla como la intensidad de la conducta en relación a los niveles de activación con la probabilidad de respuestas correctas o incorrectas.
Nos activamos frente a estímulos agradables y también desagradables; y ésta aumenta cuando realizamos una actividad placentera -un posible try, un birdie,un gol- como asimismo cuando estamos inmersos en una situación amenazante -la defensa ante el posible try o gol-. Para aquel que juega golf es la misma sensación que sentimos luego de hacer un doble boggy (dos sobre par) o un águila (dos bajo par). Estamos nerviosos en cualquiera de las dos situaciones porque está implícito un resultado y nuestra capacidad de respuesta ante ese desafío.

En el polo opuesto, la activación disminuye luego de un error, cuando toma la pelota el contrario o ante un punto en el marcador, donde ante el temor, la desilusión y la falta de confianza, disminuye la atención, la motivación, y nos bloqueamos en el juego. No sale una, el rival nos pasa por encima. Estamos más preocupados por lo que hace el contrario que en lo que podemos hacer nosotros.

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